Expectativas

El altar solitario de una iglesia

Lo había imaginado tantas veces… Se llamaba de diferentes maneras y tenía distintas profesiones. Pero siempre era el hombre amable, generoso, comprensivo, sincero y atractivo protagonista de los sueños de cualquier mujer. Y con sentido del humor.

Por eso no lo reconoció cuando se le presentó como todo lo contrario a lo que durante años había recreado en su mente.

Y perdió la oportunidad de ser feliz.

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